El arbitraje consiste en comprar y vender simultáneamente un activo en dos mercados diferentes para aprovechar la discrepancia de precios entre estos dos mercados. Si la diferencia entre los precios es mayor que el costo de transacción, el arbitrajista obtiene una ganancia. En cualquier mercado los arbitrajistas aseguran que los precios estén en línea. Se considera que los precios son coherentes (están alineados), si las diferencias de precio no rebasan los costos de transacción.
Los tipos de cambio están en línea si las diferencias entre los tipos de cambio en distintos mercados no rebasan los costos de transacción. El arbitraje de divisas puede constituir la actividad principal de algunos agentes de divisas especializados, pero en la gran mayoría de los casos es una actividad secundaria de los agentes bancarios y no bancarios cuyo giro principal es comprar y vender divisas.
El arbitraje tiene las siguientes características: No implica ningún riesgo para el arbitrajista. No inmoviliza el capital para proporcionar ganancia. Incluso en un mercado eficiente, las oportunidades de arbitraje surgen con frecuencia, pero duran poco tiempo.
El arbitraje de dos puntos, también conocido como arbitraje espacial ( locational arbitrage), aprovecha la diferencia de precio de la misma moneda en dos mercados o dos vendedores en el mismo mercado. Al buscar su ganancia los arbitrajistas contribuyen a que la diferencia de precio desaparezca. El costo de transacción puede reducir el beneficio del arbitraje, o eliminarlo totalmente.
El arbitraje de tres puntos (arbitraje triangular) involucra tres plazas y tres monedas. Para que este tipo de arbitraje sea lucrativo, el tipo de cambio directo debe ser diferente al tipo de cambio cruzado. En el arbitraje de tres puntos, si la vuelta completa en una dirección provoca una pérdida, la vuelta en el sentido contrario genera una utilidad.
Las oportunidades de arbitraje surgen con frecuencia, pero duran poco tiempo porque, al ser detectadas por los arbitrajistas, desaparecen muy rápidamente. Cuando no hay oportunidades de arbitraje, los precios de divisas en diferentes plazas son congruentes entre sí, momento en el cual se dice que los tipos de cambio están en línea.
Así los arbitrajistas desempeñan un papel muy importante en el mercado: aseguran la coherencia entre los precios de las diferentes divisas. Debido a los costos de transacción, el tipo de cambio cruzado puede diferir del tipo de cambio directo. Los costos de transacción reducen la utilidad del arbitraje, o la eliminan totalmente. Si la utilidad del arbitraje es exactamente igual a los costos de transacción, el arbitraje no es costeable y se considera que los tipos de cambio están alineados.
Para considerar los costos de transacción, es necesario tomar en cuenta el diferencial cambiario entre los tipos de cambio a la venta y a la compra. En cada moneda una vuelta completa debe generar una pérdida.
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